Incendios Forestales y Antropoceno

© Victor Moriyama / Greenpeace

Desde hace unas décadas científicos de diversas áreas han mostrado públicamente el efecto que la humanidad en conjunto tiene sobre el equilibrio natural. Desde las iniciales preocupaciones por las emanaciones de C02 a mitad del S.XX hasta las cada vez más preocupantes alzas en la temperatura mundial, han abierto el camino a considerar nuestra era geológica como el Antropoceno. Es decir, como aquella edad de la tierra donde el peso de la actividad humana sobre ella es equivalente a la fuerza de las placas tectónicas, corrientes marinas, explosiones volcánicas, etc.
En esta nueva era los incendios forestales toman una escala cada vez mayor. Desde los mega incendios forestales del 2016-2017 en Chile se ha comenzado a sentir el cambio en la envergadura de estos eventos. Estas tormentas de fuego no solo significaron la terrible perdida de vidas, hogares, bosques nativos, y plantaciones forestales, sino que llegaron a alterar variables climáticas que inciden en el ecosistema (CR2, 2020).
Pero Chile no es el único lugar en donde incendios de miles de hectáreas se han manifestado. Durante los 2020 grandes incendios de Australia, Amazonas y en la costa este de Estados Unidos, han puesto nuevamente en la imagen pública. Con efectos cada vez más globales y con consecuencias más allá del lugar del siniestro, los incendios forestales requieren de cada vez más coordinaciones y arreglos nacionales e internacionales.